EL CÍRCULO DE LA SABIDURÍA

El Círculo de la Sabiduría recoge las conclusiones de mi búsqueda interior y de mi trabajo de meditación. He consagrado mi vida a la búsqueda interior y, en los últimos años, he alcanzado algunos interesantes resultados que me gustaría compartir con el lector. No creo que en una cosa como es la meditación se pueda hablar de rigor científico, pero sí que es legítimo hablar de método, la “investigación interior” se puede hacer de forma más o menos metódica, sin embargo, las conclusiones, al ser completamente subjetivas, no pueden tener mayor rigor que el de la opinión. Juan Almirall

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domingo, 28 de diciembre de 2014

EL YO-DISCURSO

El yo no es otra cosa que un discurso sobre yo mismo. Es un instrumento de la mente humana que necesita identificarse con algo, y como los grandes valores colectivos como la patria, la religión, la familia, etc. no despiertan un gran interés en el solitario individuo post-moderno, nos identificamos plenamente con el discurso sobre nosotros mismos. Soy pacifista, ecologista, moderno, me gusta la ropa tal, los zapatos cual, me gusta llevar reloj, comer en sitios especiales, tengo cuentas en las redes sociales, estoy al día de la actualidad política, etc, etc, etc, un largo discurso sobre mí mismo, que puedo activar en cualquier momento, que puedo pulir cuando tenga un rato, que puedo ampliar con muchas más cosas chic!! Se trata de que yo sea un tipo especial, al menos que el discurso sobre mí mismo sea especial, me guste a mi y también a los demás. Hoy construimos nosotros mismos nuestro discurso, nuestro yo, somos individuos solitarios prisioneros de nuestro discurso silencioso, nuestro yo-discurso nos atrapa y aísla.

Al ser discurso, el yo es "logos", es palabra y palabra creadora, es nuestra propia creación. En todo este conjunto de cosas que integran mi logos pueden haber algunas que, además, me hagan algo mejor: me gusta el yoga, medito, soy vegetariano, voy de vez en cuando a ayudar a gente necesitada, estoy comprometido política y socialmente, soy muy espiritual, etc. En general, soy elementos del discurso proyectivos, donde me proyecto hacia la salud física y mental y la felicidad de los demás Estas cosas forman parte de nuestro discurso pero además nos cualifican moral y espiritualmente. Si generan un buen o mal karma es lo de menos, las hago porque me hacen sentir bien, y además, depuran mi discurso sobre mí mismo.

Pero, ¿cómo puedo salir de este discurso? En principio no puedo, al menos mientras estemos en sociedad, mientras nuestra mente esté proyectada hacia afuera, es decir, mientras estemos viviendo y compartiendo el mundo y su realidad. Cosa que hacemos aproximadamente unas 16 horas al día. Las 8 horas restantes las pasamos durmiendo, y allí escapamos del discurso sobre nosotros mismos, al menos del discurso que conscientemente hemos construido, y vivimos estados subjetivos, donde las imágenes nos muestran otros aspectos de su realidad. También vivimos unos momentos de subjetividad absoluta, cuando caemos en el sueño profundo y nos replegamos al cien por cien en nosotros mismos, pero nuestra mente no está preparada para recordar estos instantes.

De hecho, nuestra mente no está preparada para vivir completamente en los estados subjetivos. No podemos permanecer 24 horas en estado de meditación, al menos la mayoría de nosotros. Buda propuso un camino medio, precisamente, para adecuar el discurso sobre nosotros mismos de forma equilibrada con los estados meditativos de plena subjetividad. Lo ideal es combinar la actividad meditativa con una vida entregada a actividades proyectivas, un poco fuera del discurso sobre nosotros mismos, ayudando a que los demás sean felices, entregados al servicio de los que nos rodean. Es, sin duda, una forma de discurso sobre nosotros mismos, pero es una forma más equilibrada de vivir el yo-discurso, en la conciencia de su irrealidad, de su naturaleza meramente discursiva. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿PORQUÉ TODO EL MUNDO LA TOMA CON EL EGO?

De un tiempo a esta parte, parece que la culpa de todo la tiene el "ego". La palabra ego significa "yo", pronombre personal de primera persona, que viene a designar aquello que somos o que creemos que somos. Por tanto, asumimos nuestra culpa, aceptamos nuestro egoismo, pero al culpar al yo, de alguna manera, intentamos descargarnos de responsabilidad. Pues tampoco sabemos bien bien qué es el "yo". ¡¡¡Hablamos alegremente del yo EN TERCERA PERSONA!!!

YO BIOLÓGICO: El yo es una necesidad, no solo psicológica, sino también biológica. Necesitamos construir una idea de yo, de unidad de conciencia, que centralice todas las sensaciones, percepciones, emociones y pensamientos. Sin un yo, sin una idea unificadora, no podríamos relacionar las distintas percepciones a cada momento, nuestra vida biológica sería imposible, pues no sabríamos que el que está hablando es el tipo que tengo delante... Hasta los animales tienen una cierta idea de unidad de su conciencia.

YO PSICOLÓGICO: Es cierto que el yo es, desde un punto de vista crítico y racional, algo irreal. El cuerpo es real y su unidad es real, pero ese yo anímico o psicológico es irreal, aunque necesario. No podemos prescindir de un yo psicológico, y la incorrecta integración de un yo en nuestra vida psíquica es un grave problema, es una enfermedad.

YO LINGÜÍSTICO: Pero, entonces, a qué se refieren los místicos o los maestros orientales, cuando nos invitan a negar al yo, cuando niegan la realidad del yo. Buda negaba la existencia del yo por razones obvias, le negaba un carácter ontológico por la mera razón de que el yo surge siempre con relación a otra cosa, es un producto del lenguaje, es un pronombre personal, siempre relacionado con un verbo, una acción o un predicado. Toda construcción lingüística puede ser cuestionada desde un punto de vista ontológico. Al menos así lo afirmaron los escépticos. Desde un punto de vista místico, el yo que se fundía con Dios o con el Universo, parece que se disolvía en la grandeza de aquello con lo que quedaba asimilado. Pero esto último, no es una verdadera aniquilación del yo.

EGO O EGOÍSMO: Lo que nos produce verdaderamente rechazo es el egoísmo, es decir, la inclinación natural a satisfacer nuestras necesidades y deseos, sin ninguna consideración a los demás o a la Naturaleza, nuestro medio de subsistencia y de las generaciones futuras. Pero no nuestro yo.

YO ESPIRITUAL: El yo es el logro espiritual más elevado del ser humano. Un yo con conciencia individual, autónomo y libre, es un logro espiritual que surge del impulso griego por la libertad y la igualdad. El yo, desde este punto de vista, es un inmenso potencial de posibilidades. Permite un verdadero comportamiento ético, a partir de la libre elección. Desde el punto de vista psicológico, el proceso de desarrollo anímico, el psiquiatra suizo C.G. Jung lo denominó "proceso de individuación", según el cual, cada yo va integrando más y más elementos, algunos arquetípicos, de su psique profunda, hasta que lograba tomar conciencia de sí mismo, como una totalidad, como un pequeño universo, donde se abandonaba la tendencia inconsciente de proyectar lo que somos en lo exterior.

LIBERTAD E IGUALDAD INDIVIDUAL: La vida interior del individuo consciente es fruto del desarrollo del Cristianismo, ninguna otra religión ha permitido un desarrollo tal. Y es que el Cristianismo, pese a los componentes básicos del judaísmo, era una religión helenizada que integraba gran cantidad de elementos de la filosofía griega. La libertad y la igualdad, pese a que todavía queda mucho por cultivar, son elementos implantados en nuestra cultura. Mujeres y hombres, seres humanos de todas las razas y credos, conviven juntos, lo mejor que pueden, y en principio, sobre una base de mutua tolerancia y respeto, insisto que queda mucho por trabajar, pero a nivel conceptual esto está presente, compárese con otros lugares del mundo. Estos son valores espirituales muy claros, que a veces perdemos de vista. Y estos valores nos prefiguran como individuos, libertad e igualdad nos individualizan, nos transforman en yoes conscientes.

LA AMISTAD: Y el tercer elemento, yo lo llamaría amistad (filia), hoy en día, la familia, las jerarquías, las fraternidades están en crisis, sin embargo, la amistad despunta como una verdadera relación que nos mantiene unidos. Cada vez más ancianos mueren olvidados por sus familiares, mientras que en otras sociedades son respetados, casi venerados. Pero en Occidente priman los lazos de amistad por encima de los lazos de sangre. El individuo consciente escoge libremente con quién quiere estar, quiénes son sus amigos, con quién tiene lazos de amistad, con quién tiene cosas que compartir, con quién mantiene un diálogo.

ELEVAR EL YO: Por tanto, dejemos de culpar al yo, y comencemos a trabajar a ese yo, darle profundidad, conocimientos, sentido crítico, independencia tolerancia, libertad, valores éticos y virtudes, ampliando sus relaciones de amistad, demostrando que se preocupa por el bienestar de sus amigos y compañeros, explotemos todas las posibilidades espirituales que tiene nuestro yo. Pues quien niega su propio yo es un enfermo y quien ve muchos egos y muy fuertes a su alrededor o es un pusilánime o es un manipulador.