EL CÍRCULO DE LA SABIDURÍA

El Círculo de la Sabiduría recoge las conclusiones de mi búsqueda interior y de mi trabajo de meditación. He consagrado mi vida a la búsqueda interior y, en los últimos años, he alcanzado algunos interesantes resultados que me gustaría compartir con el lector. No creo que en una cosa como es la meditación se pueda hablar de rigor científico, pero sí que es legítimo hablar de método, la “investigación interior” se puede hacer de forma más o menos metódica, sin embargo, las conclusiones, al ser completamente subjetivas, no pueden tener mayor rigor que el de la opinión. Juan Almirall

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martes, 10 de marzo de 2015

PALABRA Y MENTE

LA PALABRA: El ser humano se diferencia básicamente de los animales porque está capacitado para emitir sonidos articulados con sentido. Todo su organismo está diseñado para albergar el instrumento más fino que existe: las cuerdas vocales. El aire entra y sale atravesando las cuerdas vocales y permitiendo emitir sonidos. Así, levanta su columna vertebral para poder mantener erectas sus cuerdas vocales y proyectar el sonido de forma frontal.

PALABRA Y MENTE: Cada sonido que puede pronunciar, según su punto de articulación genera significados y sentidos en su mente. Por eso este instrumento es lo más perfecto que tiene el ser humano. Su mente, sin embargo, está todavía por pulir y desarrollar. Tenemos un cuerpo, la posibilidad de articular sonidos, esto es la palabra, y una mente bruta, muy próxima a la de los animales, con la diferencia apuntada de comprender y expresar sonidos. El ser humano no tiene una mente tan perfecta como su palabra. Por eso pienso que el ser humano fue diseñado para cantar, pero, ¿cantar qué? Cantar la alabanza de una mente pura y perfecta. En general, este es el concepto de Dios en gran parte de las religiones: una Mente Divina, pura, clara y luminosa, como un cielo despejado iluminado por el Sol. Este es el ideal de mente que intuimos como más perfecta. Una mente clara, luminosa, que ilumina permitiendo el conocimiento, pacífica y estable, etc.

TRANSFORMAR LA MENTE A TRAVÉS DE LA PALABRA: Es cierto, que nuestra mente está unida al cuerpo gracias a un vehículo intermedio: el cuerpo etérico o vital, que no es otra cosa que las corrientes sutiles de calor, que en distintos lugares del cuerpo realizan distintos movimientos. Son los vientos internos de la tradición filosófica oriental, distintos movimientos del calor en el cuerpo, que generan distintas funciones biológicas (como la digestión, la excreción, la distribución de calor por el cuerpo, etc.), pero que a la vez generan distintos estados de ánimo y los pensamientos que ellos producen. Este cuerpo etérico o sistema generado por las corrientes de calor corporal responde a los sonidos articulados de nuestro habla, de hecho es el cuerpo de la palabra, es nuestro aliento (spiritus). El aire que entra y sale con nuestra respiración se transforma en la boca y en la garganta en sonido, y cada parte de este cuerpo etérico responde a un sonido determinado. Por ello, el Tantra pone su atención en el cuerpo etérico e intenta transformarlo a través del mantra. El Tantra es el Camino del Mantra, el Camino de los Sonidos que transforman y transfiguran el cuerpo etérico. Cada viento interno, cada éter, cada canal de calor, responde a una vibración que puede traducirse en sonidos. Estos sonidos tienen por objeto llevar a todo el cuerpo etérico a un estado de calma y control, que permita purificar la mente. Transformando el cuerpo etérico transformamos el cuerpo físico y la mente, este es el objetivo del Tantra, del trabajo con la respiración y el mantra, del trabajo con los canales, chakras y vientos internos.

sábado, 23 de agosto de 2014

LA ILUMINACIÓN, EL MAESTRO Y LA PALABRA

Una vez alcanzado un alto grado de SENSIBILIDAD INTERIOR es posible buscar en lo profundo de nuestro ser al alma. El alma es una realidad onírica, es nuestro otro yo, la rectora de nuestro mundo subconsciente. Un mundo, por otra parte, tremendamente interconectado con el mundo consciente, sobre el cual proyectamos la búsqueda de nuestra alma. Si el nombre de "ILUMINACIÓN" le viene bien a esta etapa del viaje es, precisamente, porque ilumina un mundo hasta ahora en oscura y nocturna tiniebla:

"Si el iniciado es capaz de seguir avanzando, descubrirá a su Maestro, su propia Alma. Esta es una experiencia onírica que une dos mundos: el mundo de los sentidos y el mundo de los sueños. El Maestro se le aparecerá tanto en sueños como en la vigilia, en la forma de proyección de un arquetipo de transformación... El subconsciente es aquel lugar oscuro, donde ocultamos nuestras represiones, frustraciones, recuerdos, tristezas, es un pozo negro, al que se debe descender y traer luz para poder liberar al Alma que se encuentra allí cautiva... Esta segunda etapa del viaje tiene lugar en el vientre y la pelvis (el lugar de los sueños), por lo que tiene una fuerte carga sexual. Todas nuestras proyecciones de tipo erótico están relacionadas con el Alma, ella es nuestra Diosa y nuestro Demonio a la vez. Es lógico pensar que en el hombre sea femenina y en la mujer masculina, pues es esa parte que nos falta, con la que soñamos y proyectamos en el mundo exterior." 

Al alma también se le podría llamar "libido" ya que es la fuente de todos nuestros deseos y sentimientos. Su naturaleza es completamente astral, pues las estrellas y planetas le dan forma y por ello es solo temporal, como nuestra personalidad. Es nuestro ideal sexual. La parte que nos falta y que hasta el último segundo de nuestra vida hemos estado buscando. Ella da sentido a nuestra vida. En el hombre es una dama en la mujer un caballero, que unas veces aparece como madre-padre, otras como amante, otras como anciana/o sabia/o, como diosa o como dios, como demonio, como maestro/a, como el tentador... tiene un sinfín de manifestaciones, tantas como podamos anhelar. 

Cuando la pelvis permanece demasiado cerrada es difícil percibir la energía del alma. Al principio, la sensación es similar a la energía del chakra del corazón, pero ahora se percibe en toda la zona de la pelvis, lo que produce una agradable sensación, cargada de erotismo. Es probable que aparezca una imagen que de soporte a este maestro/a interior. Durante algún tiempo nuestra meditación nos conducirá hacia el maestro, en el que proyectamos nuestra libido. Es un maestro sabio y a la vez tramposo. Puede aparecer tanto en la vigilia como en el sueño. Pero no podemos olvidar que solo es un instrumento, un compañero, una proyección de nuestra mente. Y que solo está ahí para guiarnos, luego él debe retirarse para dar paso a la Forma del Espíritu, que nacerá gracias a su ayuda. Para ello, es preciso que el maestro nos revele las palabras mágicas, los sonidos que animan a una forma completamente nueva, la Forma del Espíritu Inmortal. 

LA FORMA DEL ESPÍRITU: El Espíritu es fruto de la sabiduría del alma, surge del aliento de la Palabra. El Espíritu tiene siete sonidos centrales, siete mantras correspondientes a siete puntos localizados en la columna vertebral. Pero además, del chakra del corazón parten otros veinticuatro canales que terminan en veinticuatro puntos repartidos por todo el cuerpo, y cada uno con su correspondiente mantra. Finalmente, el maestro nos revela el mantra u oración que permitirá activar, hacer vibrar y dar vida a esta nueva Forma del Espíritu Inmortal surgida de la Palabra, del Vajra, del Mantra. Este es el objetivo de todos los Tantras.

sábado, 29 de marzo de 2014

EL OBJETO DE LA BÚSQUEDA INTERIOR: EL DOBLE ETÉREO

Uno objeto de búsqueda interior podría ser el doble etéreo, ya que aúna muy bien las prácticas espirituales tanto orientales como occidentales. Encontramos referencias al doble etéreo en el yoga de la India, en la medicina tradicional china, en el Budismo tántrico o Vajrayana, en el movimiento teosófico y rosacruz moderno, pero también en el Cristianismo o en la búsqueda de la Palabra perdida de los Francmasones.
El doble etéreo es el nombre que le dieron los primeros teósofos a la estructura vital en el ser humano que permite la unión de la mente (o el alma) y el cuerpo. También lo llamaron cuerpo etérico o cuerpo vital, pues estaba formado por cuatro éteres o energías vitales. Esto era una adaptación de lo que en la India se llamaba "pranamaya kosha" (la envoltura de prana o energía vital). Lo llamaron "doble" porque era una réplica sutil del cuerpo físico, que además se podía "desdoblar", esto es, el doble etéreo se podía separar del cuerpo físico, quedando este último como inerte. El doble etéreo está formado por una serie de plexos o vórtices de diversas clases de energía (los llamados chakras), de los que parten "canales" en dirección a todas las partes del cuerpo, que forman como un "esqueleto" sutil. Hasta aquí algunas ideas de teósofos y rosacruces modernos.
Pero el doble etéreo o pranamaya kosha es una de las nociones clave del yoga y el tantra. En el Budismo Vajrayana se le conoce como "los vientos internos" sobre los que cabalga la mente. En Oriente se distinguen cuatro clases de vientos internos que realizan distintas funciones vitales y que condicionan la existencia de cinco clases de mente. Estos cinco vientos están relacionados con los cinco elementos: Tierra, Agua, Fuego, Aire y Sonido. Estos elementos rigen nuestra vida y generan cinco clases de mentes primarias.
1) El elemento Tierra permite la preservación de la especie, nos une con la tierra y rige la estructura ósea y las partes duras del cuerpo, a la vez que genera la mente que nos empuja a la lucha por la subsistencia y a satisfacer nuestras necesidades primarias.
2) El elemento Agua es un viento más sutil, rige la mente emocional más básica, instintos, pasiones, a la vez que regula las funciones reproductora y excretora.
3) El elemento Fuego es el viento interno que rige el calor corporal, permite la acción, la vitalidad y la digestión, a la vez que genera la ira y la mente más egocéntrica. Su ubicación en el cuerpo coincide con el plexo solar, el hígado y la vesícula son sus principales órganos.
4) El elemento Aire es el viento interno que rige nuestra vida de sentimientos, a la vez que regula la respiración.
5) El elemento Sonido se ubica en la laringe, es el viento que nos anima a hablar y a pensar de forma discursiva. Gran parte de nuestro desorden mental se debe a la sobre-excitación de este viento interno y del chakra de la laringe, allí se concentra demasiada energía y nos mantiene estresados, hiper-activos mentalmente, con una gran ansiedad, etc.
Estos vientos se concentran en los chakras o ruedas de energía, pero se propagan por todo el cuerpo a través de una red de canales que parten de los propios chakras. El verdadero yogui trabaja sobre el doble etéreo, por eso el hatha-yoga combina posturas de extensión corporal con diversas formas de respiración y de retención del aire. ¿Qué se logra con estas prácticas yóguicas? Pues, básicamente, tomar conciencia del doble etéreo, conocer y controlar las energías que son el soporte de nuestra mente. Por eso, el yogui controla, pacifica y purifica su mente a partir del trabajo sobre el doble etéreo, y como estas energías rigen las funciones vitales que condicionan nuestra salud, la práctica espiritual sobre el cuerpo etéreo es también muy saludable y vitalizadora.
Todo esto no nos debería sonar tan extraño. En nuestra cultura se conoce este "viento interno" con el nombre de "espíritu", procede de la palabra latina "spiritus", que traduce la palabra griega "pneuma", y que significa "aliento, aire, viento", el origen de los "(p)neumáticos" del coche. Y de este espíritu surge el "logos", la Palabra. ¿Os suena: "En el principio estaba la Palabra..." (Ev. Juan 1: 1)?