EL CÍRCULO DE LA SABIDURÍA

El Círculo de la Sabiduría recoge las conclusiones de mi búsqueda interior y de mi trabajo de meditación. He consagrado mi vida a la búsqueda interior y, en los últimos años, he alcanzado algunos interesantes resultados que me gustaría compartir con el lector. No creo que en una cosa como es la meditación se pueda hablar de rigor científico, pero sí que es legítimo hablar de método, la “investigación interior” se puede hacer de forma más o menos metódica, sin embargo, las conclusiones, al ser completamente subjetivas, no pueden tener mayor rigor que el de la opinión. Juan Almirall

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lunes, 13 de julio de 2015

TRABAJANDO CON LAS EMOCIONES, LAMA GENDUN

“Aquellos que practican el Vajrayana, las enseñanzas tántricas secretas, tienen un compromiso sagrado de no rechazar las emociones del apego, la ira, la ignorancia, el orgullo y la envidia o los celos. La razón para que esto sea así tiene que ver con que si las rechazan, nunca tendrán la posibilidad de descubrir su sabiduría intrínseca. Al abandonar los cinco venenos, abandonamos, al mismo tiempo, cualquier posibilidad de realizar las cinco sabidurías, puesto que ellas se encuentran en el mismo lugar de las emociones. Esa es la razón por la cual, cuando nos comprometemos con las prácticas tántricas, debemos trabajar con los diferentes objetos que dan surgimiento a las reacciones emocionales. Los objetos mismos del apego, el odio, etc., se convierten en los medios para la liberación de los conflictos emocionales. En términos prácticos, esto significa que cuando uno de los cinco venenos aparece en la mente, tenemos que mirar directamente su esencia hasta entender que en verdad no tiene una existencia real. Percepción, emoción y sabiduría Las emociones aparecen debido a las condiciones creadas por nuestra mente confusa. Nuestra conciencia fundamental, que en el momento presente se encuentra en un estado de total ignorancia, proyecta a partir de sí la idea de un mundo experimentado por medio de los cinco sentidos, los cinco órganos de los sentidos y sus relaciones activas con los objetos externos. Debido a nuestros hábitos previos, la mente proyecta imágenes que considera separadas de ella misma. Entonces, éstas se convierten en formas que actúan como objetos para la vista, sonidos para el oído, y así sucesivamente. La presencia de estos objetos aparentemente independientes hace que la mente se perturbe, permitiendo la aparición de las emociones. Por ejemplo, cuando nuestros ojos ven una forma, la cosa no se queda ahí: inmediatamente reaccionamos frente a ella. Cuando la forma nos parece agradable, nos sentimos atraídos. Si la encontramos desagradable o repulsiva, la rechazamos y queremos alejarnos. Lo mismo aplica a toda la información sensorial, es decir, a todo lo que oímos, olemos, probamos o tocamos. Cada vez que los órganos de los sentidos entran en funcionamiento deberíamos mirar directamente la esencia real de lo que está sucediendo. Gradualmente llegaremos a ver que el objeto que estamos percibiendo no es más que la mente trabajando. El objeto es la mente, no se diferencia de ella y, por lo tanto, no hay necesidad de crear ninguna dualidad artificial manteniendo una distinción clara entre sujeto y objeto. Si miramos la esencia de esta carencia de dualidad, la verdadera naturaleza del objeto y de la mente que lo percibe, descubriremos la esencia misma de la mente. Esta percepción de la esencia de la mente tiene lugar cuando todos los pensamientos previos se han detenido y el siguiente pensamiento aún no ha aparecido. La mente se encuentra en el presente espontáneo, su propia realidad. Es la mente la que ve su propia esencia y es a esto a lo que le damos el nombre de sabiduría primordial. Su presencia, entonces, aclara las emociones atómicamente. Es como encender una vela en un cuarto oscuro: tan pronto como la luz se hace presente, la oscuridad desaparece por sí sola. En forma similar, el simple hecho de que la sabiduría esté en la mente hace que las emociones se desvanezcan por completo. Si tenemos éxito en meditar así, en ese mismo instante veremos la sabiduría inherente a cada emoción y, por ende, nos liberamos de su aspecto negativo. Esto es lo que se conoce como la aparición y la liberación simultánea de las emociones.

Cada uno de los cinco venenos se reconoce como una de las cinco sabidurías. Sí, por el contrario, no logramos ver el aspecto de sabiduría del evento que está teniendo lugar en la mente, una vez más quedamos atrapados en la dualidad. Seguimos el pensamiento, nos dejamos influenciar por él y empezamos a reaccionar ante el objeto aceptándolo o rechazándolo, hasta que la mente queda invadida por la confusión y las emociones y terminamos teniendo que experimentar el sufrimiento que sigue. Dice en el texto que si renunciamos a los cinco venenos será imposible encontrar la sabiduría. La actividad de las emociones es la actividad de la mente. Cada emoción que aparece no es más que la mente misma en acción y, por lo tanto, si rechazamos las emociones estamos rechazando, al mismo tiempo, la mente. Sólo a través de su actividad descubrimos la actividad de la sabiduría y, entonces, al rechazar la actividad emocional de la mente, rechazamos la posibilidad de encontrar su actividad de sabiduría. Esto nunca nos llevará a realizar la realidad última de la mente. Abandonar los cinco venenos es un camino menos directo a la iluminación. Sin embargo, ver la verdadera naturaleza de las emociones en la medida en que se presentan no es una tarea fácil. Si solamente nos permitimos mirar las emociones que aparecen en nuestra mente, una detrás de la otra, en la forma usual, no somos diferentes de lo que éramos antes. Nada ha cambiado. Si de verdad gozamos con nuestras emociones, incrementando deliberadamente su fuerza hasta que nos intoxican completamente, nos estaremos comportando como alguien poseído y, en consecuencia, acumularemos el karma de un demonio. También puede suceder que nos convirtamos en ese tipo de personas que cada vez se sienten más orgullosas de su habilidad para lidiar con las emociones. Puesto que su entendimiento no se ha desarrollado plenamente, incrementan el poder de las emociones. Entre más fuertes se vuelven, más grande se hace su orgullo. Y las cosas no paran ahí. Pese a no estar libres de confusiones emocionales, estas personas sostiene que sí lo están y se auto erigen en ejemplos para otros. Motivadas por un gran orgullo, buscan hacer crecer su reputación, que las reconozcan como importantes y famosas por su "adecuado" manejo de las emociones. Cada vez más confusas, acumulan un karma que crece cada instante en negatividad. Un Buda para cada emoción. Si logramos mirar directamente la realidad de cada uno de los cinco venenos, en la medida en que aparecen, reconoceremos que no son otra cosa que las cinco sabidurías. En el veneno de la ira y el odio percibiremos la sabiduría como espejo que corresponde al Buda Akshobya. Mirando directamente la naturaleza del orgullo, encontraremos la sabiduría de la igualdad y al Buda Ratnasambhava. En la naturaleza del deseo descubriremos la sabiduría discriminativa y al Buda Amithaba. Si miramos los celos y la envidia, veremos la sabiduría que todo lo logra y al Buda Amoghasiddhi. Y si miramos la ignorancia, encontraremos la sabiduría del dharmahatu y al Buda Vairocana. Estos Budas también corresponden a las diferentes energías elementales del cuerpo, cada una de las cuales está asociada con una emoción. Ver a través de las emociones produce no sólo la realización de un aspecto de la sabiduría sino que transforma el elemento correspondiente del cuerpo en cada uno de los cinco Budas.

En el Vajrayana no abandonamos las emociones, simplemente miramos su naturaleza o esencia, a partir de lo cual éstas se transforman automáticamente en las cinco sabidurías y, espontáneamente, generamos las mentes de los cinco Budas arquetípicos. Este tipo de práctica la emplean quienes meditan de acuerdo con la tradición del Mahamudra o el Dzogchen. Un remedio para todas las enfermedades. Mirar directamente la esencia o naturaleza de una emoción es un método que puede aplicarse en todos los casos, de la misma manera en que podemos utilizar una sola medicina para curar cien enfermedades. El practicante con grandes habilidades utilizará este método para "inflar" las emociones en el instante en que alguna de ellas aparezca en la mente. Esto equivale a arrojar una diminuta chispa de fuego en un montón de heno seco: inmediatamente se encenderá y será completamente destruido. Aunque la chispa original es pequeña, puede quemar cualquier cantidad de heno. De la misma forma, una pequeña chispa de sabiduría puede quemar toda la confusión de la mente y las emociones asociadas con ella, hasta que lo único que queda en la mente es realidad última. Aquellos practicantes de medianas capacidades deben utilizar este método de la siguiente manera: tan pronto como una emoción aparezca en la mente en el momento de la meditación, deben examinarla directamente, con una mirada desprovista de cualquier revestimiento. La emoción se calmará inmediatamente y perderá poder sobre el practicante. Se dice que este proceso equivale a reconocer la no dualidad del agua y las olas. En la superficie del mar se pueden ver muchas olas de diversos tamaños y formas. Sin embargo, el contenido de las olas es la misma agua del mar. En realidad, no hay distinción entre las olas y el agua. De igual forma, todas las emociones que aparecen en la mente no son otra cosa que la mente misma. Por lo tanto, no hay razón para que debamos rechazar la emoción o para que la consideremos diferente a la mente. El practicante medio podrá entender esto y, al experimentar directamente el hecho de que las emociones son simplemente la mente, éstas se calmarán por su propia cuenta. El practicante de capacidades ordinarias podrá hacerse consciente de la emoción en el momento en que ésta aparece en la mente. No deberá involucrarse en la emoción y dejarse tomar por ella que es lo que usualmente sucede. Es como alguien loco que de pronto recupera el juicio. Libre de su locura, su conciencia ordinaria regresa. En forma similar, tan pronto como esta persona se da cuenta de la presencia de una emoción, aplica la práctica que considere apropiada en ese momento y circunstancias. Ser concientes de la emoción, incluso de manera parcial, aunque no nos libera nos da el punto de arranque para la aplicación posterior de otros enfoques para trabajar con las emociones. Para nosotros es difícil considerar la ignorancia como una emoción, pero si pensamos cuidadosamente, podemos ser influenciados por la ignorancia como por el deseo y la ira. La ignorancia no es algo neutral sin efectos o consecuencias, es un estado definido de la mente que hace que actuamos en una forma determinada. La ignorancia ocurre cuando no somos capaces de ver las cosas como realmente son. Esta incapacidad de reconocer lo que está sucediendo puede ser consciente o inconsciente: unas veces se presenta como inocencia y otras como indiferencia, es decir, no querer ver deliberadamente lo que está pasando. Puede involucrar factores como una confusión general acerca de lo que está ocurriendo o la formación de visiones totalmente erradas. También tiene que ver con el apego. La ignorancia a veces puede ser muy cómoda ("la ignorancia es una bendición", dicen. Si nos miramos de cerca, podemos encontrar estas actitudes en gran cantidad de nuestros comportamientos). Desde el punto de vista budista, la ignorancia nada tiene que ver con la inocencia o la bienaventuranza. Por el contrario, es la causa principal de nuestro sufrimiento y, por ello, es que se incluye de forma explícita entre los cinco venenos.”

viernes, 16 de enero de 2015

LA QUÍNTUPLE GNOSIS

Cinco son las Sabidurías o Jñanas de los cinco Dhyani-Budas. Son cinco Gnosis o una Quíntiple Gnosis que se revela en el momento de la disolución de la conciencia, esto es, en el momento de la muerte, según la obra tibetana el Bardo Thodol. Cinco días tras la muerte efectiva sueña el alma del difunto con la aparición de cinco luces que representan las Cinco Gnosis y nos muestran la disolución de los factores composicionales de nuestra conciencia, los cinco factores o agregados que nos permiten construir el mundo tal como lo conocemos. Llegado el momento de la muerte, los vientos internos y las mentes que los cabalgan se disuelven y nos muestran extrañas visiones kármicas, que decidirán nuestras próximas existencias en otros mundos y otras mentes:

1. La Gnosis del Espacio del Dharma o de la Vacuidad, relacionada con el elemento éter, se revela como el Buda Vairochana. Muestra la insustancialidad de los fenómenos, que hemos considerado a lo largo de la vida como reales, como sustancialmente existentes. El Maestro Vairochana hace el mudra de la Sabiduría del Dharma, porque nos muestra la impermanencia de las cosas. Si no hemos aprendido en vida a reconocer la impermanencia e insustancialidad de los fenómenos, moriremos contaminados con el veneno de la ignorancia y nuestro karma nos obligará a volver a nacer, hasta que reconozcamos esta insustancialidad del yo y del mundo. Cuando tiene lugar la revelación del Buda Vairochana el viento que sustenta la vida (prana-vayu) se introduce en el canal central, destruyendo el agregado de la forma y el difunto ve el mundo como un espejismo.

2. La Gnosis semejante al Espejo, relacionada con el elemento agua, se revela como el Buda Akshobhya, que muestra el mudra del testimonio. Produce la calma y la paz de la contemplación serena y desapasionada de todos los Budas, la mirada compasiva de los que no han sido engañados por la apariencia de los fenómenos y miran con amor y compasión a todos los seres vivos y se regocijan con su felicidad. Si no hemos desarrollado esta gnosis de forma espontánea, la cólera nos arrastrará hacia las luces ahumadas y tenues de donde brota el odio y la ira. El elemento del Buda Askhobhya es el agua clara y azulada, como un cielo despejado de una mente limpia, pura y serena. Cuando tiene lugar la revelación del Buda Akshobhya el viento descendente evacuador (apana-vayu) se introduce en el canal central, destruyendo el agregado de la auto-conciencia del yo, y el difunto ve el mundo como lleno de vapores y humos.

3. La Gnosis de la Identidad Universal, relacionada con el elemento tierra, se revela como el Buda Ratnasambhava, que hace el mudra de la generosidad. La luz amarilla de este gran Buda destruye la ilusión humana, su egoismo y orgullo, la humildad y la generosidad son sus antídotos. La gnosis de la Identidad Universal muestra a los seres el camino de la igualdad y la generosidad, es la Sabiduría de la Ecuanimidad, reconoce la abundancia ilimitada del universo y del mundo, la asuencia de límites fijos en todo ser o situación. Cuando tiene lugar la revelación del Buda Ratnasambhava el viento que lo impregna todo (vyana-vayu) se introduce en el canal central, destruyendo el agregado de la sensación, y el difunto ve como lucecitas de luciérnagas en las oscuras brumas de su mente.

4. La Gnosis del Discernimiento, relacionada con el elemento fuego, se revela como el Buda Amithaba, el Buda rojo como el sol del atardecer cuando llega el ocaso, que ilumina nuestra concepción de la singularidad de cada situación o fenómeno, que es el resultado de condiciones irrepetibles, manteniendo nuestro interés apreciativo hacia cada manifestación de la riqueza de la vida, lo que nos permite amar a todo y a todos de forma incondicional. El Buda Amithaba representa la respuesta emocional positiva y activa del amor incondicional, es rojo porque muestra la energía concentrada de la meditación, por ello el Buda hace el mudra de la concentración sostenida. Representa la absorción meditativa, la Perfección en la Meditación. Cuando tiene lugar la revelación del Buda Amithaba el viento que permanece por igual (samana-vayu) se introduce en el canal central, destruyendo el agregado de la percepción y el difunto ve como una llama de una vela.

5. La Gnosis del Cumplimiento o del Logro Completo, se relaciona con el elemento aire, es revelada por el Gran Buda Amoghasiddhi procedente de la Tierra Pura del Norte, que hace el mudra de la protección. Su color es el verde del anochecer y su familia del karma o de la acción, pues de él depende la consecución de las acciones, de la acción verdadera, la que se ajusta a las otras cuatro Gnosis. Amoghasiddhi nos protege y purifica nuestras acciones, depura nuestras intenciones y los efectos de nuestros actos. Cuando él aparece se abre el pozo de la envidia y del miedo, que son los venenos que esta Gnosis elimina. Cuando tiene lugar la revelación del Buda Amoghasiddhi el viento ascendente movedor (udana-vayu) se introduce en el canal central, es el viento que permite la palabra, por ello, en este momento desaparece todo logos y el difunto no ve nada, surge la mente negra cercana al logro de la Luz Clara de todos los Budas, destruye el agregado de la predisposición psíquica (intenciones o voluntad), la mente se disuelve por completo.

El que toma refugio en los Cinco Dhyani-Budas, medita en Ellos y en sus cinco Gnosis, podrá triunfar en el segundo Bardo, el chonyid-bardo o el estado intermedio de la experiencia de la realidad, el sueño kármico que precede al renacimiento.


sábado, 13 de septiembre de 2014

LOS CINCO DHYANI-BUDDHAS



Los cinco Budas de meditación o DHYANI-BUDDHAS representan cinco aspectos de la mente de iluminación de un Buda, así como los cinco movimientos de la mente y sus vientos internos. La corona de los budas tántricos representa estos cinco Budas, el logro de la iluminación por la conquista de estas cinco cualidades.

VAIROCHANA (EL QUE ILUMINA) es el gran Buda blanco, de la familia del Dharma. Su lugar es el CENTRO. Su elemento el ÉTER/ESPACIO. Representa la omniabarcante sabiduría del Dharmadatu (la vacuidad). Destruye la ignorancia y la ilusión. Rige el sentido de la vista, los canales del prana y el corazón. VIENTO QUE SUSTENTA LA VIDA (PRANA-VAYU), se mueve en torno al corazón y los pulmones. Su consorte es Tara blanca (Vajradhatvisvari), le acompaña el bodhisattva Samantabhadra y se revela durante el eón del Buda Krakuchanda. Hace el mudra Dharmachakra, de la enseñanza y el movimiento de la rueda del Dharma. Su familia es la del Tathagata, simbolizado por la Rueda del Dharma; su sílaba OM; su montura del dragón y su agregado la forma (RUPA).

AKSHOBHYA (EL INALTERABLE) es el gran Buda azul, de la familia del Vajra. Su lugar es el ESTE. Su elemento el AGUA. Representa la claridad de la sabiduría. Destruye la ira y el odio. Rige el sentido del oído, el sistema sanguíneo y los riñones. VIENTO DESCENDENTE EVACUADOR (APANA-VAYU), movimiento descendente, su zona de acción es la pelvis. Su consorte es Locana, le acompaña el bodhisattva Vajrapani y se revela durante el eón del Buda Kanakamuni. Hace el mudra Bhumisparsha, tocando al tierra con la mano como testimonio de la Iluminación. Su familia es la del Vajra, el rayo; su sílaba HUM; su montura un elefante y su agregado la conciencia (VIJÑANA).

RATNASAMBHAVA (EL NACIDO DE LA JOYA) es el gran Buda amarillo, de la familia de Ratna. Su lugar es el SUR. Su elemento la TIERRA. Representa la sabiduría de la igualdad. Destruye el orgullo y la miseria. Rige el sentido del olfato, la carne y el bazo. VIENTO QUE LO IMPREGNA TODO (VYANA-VAYU), se mueve de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro penetrando todo el cuerpo. Su consorte es Mamaki, le acompaña el bodhisattva Ratnapani y se revela durante el eón del Buda Kashyapa. Hace el mudra Varada (dar, conceder). Su familia es la de Ratna (Joya); su sílaba TRAM; su montura el caballo o el león y su agregado la sensación (VENDANA).

AMITABHA (LUZ INFINITA) es el gran Buda rojo, de la familia del Loto. Su lugar es el OESTE. Su elemento el FUEGO. Representa la sabiduría del discernimiento. Destruye el deseo y la codicia. Rige el sentido del tacto, el calor corporal y el hígado. VIENTO QUE PERMANECE POR IGUAL (SAMANA-VAYU), elemento fuego, movimiento que permite la digestión generando calor, se encuentra en el ombligo. Su consorte es Pandara, le acompaña el bodhisattva Avalokiteshvara y se revela durante el eón del Buda Sakyamuni. Hace el mudra Dhyana (meditación estabilizada). Su familia es la del Loto (Padma); su sílaba HRIH; su montura el pavo real y su agregado la percepción (SANJÑA).

AMOGASIDDHI (CONQUISTADOR DE PODERES) es el gran Buda verde, de la familia del Karma. Su lugar es el NORTE. Su elemento el AIRE. Representa la sabiduría de todos los logros. Destruye la envidia y el miedo. Rige el sentido del tacto, los vientos internos y los pulmones. VIENTO ASCENDENTE MOVEDOR (UDANA-VAYU), movimiento ascendente que se localiza en la garganta y la cabeza. Su consorte es Tara verde, le acompaña el bodhisattva Vishvapani y se revelará durante el eón del Buda Maitreya. Hace el mudra Abhaya (de la protección). Su familia es la del Karma (doble Vajra); su sílaba AH; su montura Garuda (águila) y su agregado los impulsos (SAMSKARA).